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Resumen macro de la semana
Hemos tenido una semana con bastantes eventos interesantes que analizar y, a continuación, listo las noticias más destacadas. Vamos allá:
El PIB de Estados Unidos creció un 3.2% YoY en el cuarto trimestre de 2023, lo que supone una ligera desaceleración respecto al 4.9% registrado en Q3. Como es normal en una economía de consumo, esta fue la categoría con mayor aportación a las cifras, en las que destaca, por negativo, el gran peso del sector público.
También tuvimos conocimiento de las cifras de inflación, donde el principal indicador que monitoriza la FED, el PCE Core, cayó hasta el 2.8% en enero, su nivel más bajo desde marzo de 2021, con lo que los tipos de referencia del banco central se sitúan 2.5% por encima de esta referencia, representando el mayor nivel de política monetaria restrictiva desde 2007. Como siempre, hay más de una lectura: el PCE subyacente aumentó un 0,42% en enero, el mayor incremento en un año, lo que da alas a los que creen que la inflación se está reacelerando de nuevo. El consenso de mercado sobre los recortes de tipos estima ahora un 2.7% de probabilidad de un recorte en marzo, un 18% de un recorte en mayo y un 58% la de un recorte en junio.
A pesar de que los datos respecto a la inflación no acaban de ser definitivos, la FED debe recortar tipos de forma urgente y agresiva, puesto que la espiral de deuda corre riesgo de salirse de control en su pata de intereses; en el siguiente gráfico podemos ver la evolución de las principales partidas de gasto del gobierno de USA en los últimos años y la proyección de las mismas, donde destaca la tendencia del gasto por intereses, que superaría la barrera de 1T$/año en este mismo 2024, si la FED no lo evita antes.
Los hutíes han diversificado el objetivo de sus ataques, y esta semana han dañado, al menos, cuatro cables submarinos de comunicaciones, que conectaban Arabia Saudí y Djibouti, amenazando con provocar una disrupción en las comunicaciones entre Asia y Europa. Lo que se planteaba como una crisis pasajera, parece que se alarga, y el tráfico marítimo por esta ruta no se recupera, y su impacto en los fundamentales de los armadores está siendo gigante, tal como se está haciendo patente en las presentaciones de resultados que estamos teniendo estas semanas.
Elon Musk ha denunciado a OpenAi por abandonar su misión original y a amenaza que esto supone. El titán tecnológico acusa a la empresa de haberse transformado en una organización con ánimo de lucro en manos de la mayor empresa del mundo, Microsoft, lo que les está llevando a desarrollar una AGI (artificial general intelligence) que maximice el beneficio empresarial, no social, que era su objetivo original. Se trata de un caso que seguramente definirá gran parte de la influencia y alcance de las nuevas tecnologías basadas en algoritmos de inteligencia artificial que aparecen y evolucionan cada vez con más rapidez.
Los ETF de Bitcoin siguen rompiendo récords de flujos de capital, llegando a superar los 6B$ negociados en la sesión del miércoles, con un claro liderazgo de los vehículos de BlackRock (3.3B$) y Fidelity (1.4B$). Es importante recordar que la mayoría de asesores financieros todavía no han podido ofrecerlos a sus clientes (deben esperar 90 días), aunque algunos grandes bancos, como Morgan Stanley, ya se planten acelerar la adopción e incluirlos en sus plataformas.
Como claro ejemplo de la magnitud del éxito de estos lanzamientos, el ETF de BlackRock supone solo un 0.2% del total de ETFs gestionados por el gigante, pero acumula el 42% de las entradas de capital de este año; para Fidelity, supone el 2%, pero un 64% de los inflows. El público general sigue sin entender la magnitud del cambio, como muestra la conclusión del siguiente analista sobre este evento.
Creo que es un error mirar al Bitcoin y sus derivadas como activos puramente especulativos que quedan fuera de cualquier análisis fundamental: con la aparición de los ETF, el paradigma ha cambiado, y ahora debe entenderse como una materia prima más, que es la especialidad de este servicio, cuya oferta es realmente finita e inelástica, en tiempo y cantidad, al precio. Estamos viendo de primera mano qué ocurre cuando una demanda constante y gigante (supera en 10x la nueva oferta diaria) choca contra una oferta de estas características: es inevitable que el precio suba.
El precio del Bitcoin ya ha superado su máximo histórico en 30+ países, entre los que se incluyen China o India, cuyas divisas se han debilitado respecto al USD. Y lo que queda.
Esta semana hemos tenido un nuevo reporte de inventarios bajista para el petróleo: +4.2Mb de crudo, +1.46Mb en Cushing, -2.83Mb de gasolina y -0.51Mb de destilados. A pesar de la baja utilización de las refinerías, los inventarios de productos no acaban de caer con la violencia que deberían si la demanda fuese robusta. En lo que va de año, los inventarios han caído 17Mb, lo que se traduce en un déficit de 0.3Mb/d, mucho mejor que el superávit de 400kb/d-700kb/d pronosticados por la EIA, pero insuficientes para un rally del crudo.
La EIA reportó la mayor cifra de la historia de producción de crudo, que calcula en 14.2Mb/d, lo que no ata, de forma alguna, con los datos de inventarios, puesto que supondrían un superávit muy significativo. Si miramos a las cifras subyacentes, que en su forma mensual corrigen (siempre en el mismo sentido) a los reportes semanales, vemos cómo, de forma consistente, se hinchan las importaciones y las transferencias de curdo y se minoran las exportaciones y demanda de refinerías. Casi nada.
Seguimos recibiendo noticias de productores de automóviles que retrasan o cancelan sus planes de transformación eléctrica, entendiendo que no es lo que el consumidor demanda, y que la presión institucional por su adopción no puede cubrir el gap del deseo. Este hecho tiene un impacto enorme en el valor terminal de las empresas de petróleo, por posponer el pico de consumo de gasolina y otros combustibles. Ayer, en el artículo de comentario de Q423 de G&R, profundizamos bastante en esta temática. En vista de los movimientos de inventarios y noticias como esta, incluso la EIA ha tenido que reconocer la realidad, modificando (como siempre) sus estimaciones de demanda para 2024 al alza.
En la pata de la oferta, uno de las incógnitas más importantes es el curso de acción de la OPEC+ respecto a sus recortes voluntarios de producción, y parece que tras la salida de Angola la cohesión ha vuelto al cartel. La hipótesis de consenso es ahora que los recortes se extenderán a Q2, y deberían empezar a reducirse en H224. Como ya comentamos hace unos meses, aprovechando la reticencia de USA a conceder nuevas licencias para plantas de exportación de LNG, otros actores, como Qatar, aprovecharán para ganar cuota de mercado, y recientemente han anunciado el desarrollo de un nuevo proyecto con capacidad de 16Mt/año, lo que elevaría su capacidad total a 142Mt/año a final de esta década.