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🌍 Resumen Semanal

Acumulando oro (resumen semanal 08/01/2025)

Estos 7 días han estado marcados por la volatilidad de los anuncios geopolíticos, moviéndonos en muchos casos a golpe de tweet (cómo te echábamos de menos, Donald). Es clave aquí identificar las derivadas de cada política anunciada y su efecto en los mercados para navegar este entorno.

La temporada de resultados (incluimos en el apartado Cartera Modelo de esta entrega ya un comentario) ha empezado muy bien para nuestras empresas, como acostumbra a ser el caso, y enviaremos el seguimiento completo conforme el resto vayan publicándolos también.

Resumen macro de la semana

Esta semana ha habido muchos eventos interesantes que analizar en el panorama geopolítico y económico. A continuación, listo las noticias más destacadas. Vamos allá:

 

  • Trump ha desatado el germen de una nueva guerra comercial al anunciar, al inicio de semana, la imposición de aranceles del 25% a las importaciones de México y la mayoría de Canadá, y del 10% a los productos chinos, con el objetivo de frenar la inmigración ilegal y el tráfico de fentanilo. México y Canadá anunciaron represalias inmediatas, mientras que China llevaría el caso a la OMC y prepara contramedidas. El paquete de medidas incluía un arancel reducido del 10% a la energía canadiense, tras la presión de refinerías y estados del Medio Oeste (recordemos qu el sector de refino en Estados Unidos está preparado para procesar petróleo pesado, mientras qu el shale americano produce una variedad más ligera). Sin embargo, sectores clave como la automoción sufrirían fuertes disrupciones, ya que las cadenas de suministro dependen de piezas que cruzan fronteras varias veces antes del ensamblaje final.

    El impacto económico es claro: el modelo de EY estima que los aranceles reducirían el crecimiento de EE.UU. en 1.5%, empujarían a México y Canadá a la recesión y podrían generar estanflación. Tan solo unas horas después, Trump suspendió temporalmente los aranceles del 25% sobre México y Canadá, otorgando una prórroga de 30 días a cambio de concesiones en seguridad fronteriza y lucha contra el crimenCanadá desplegará nueva tecnología y reforzará sus esfuerzos contra el tráfico de fentanilo y el lavado de dinero, mientras que México enviará 10,000 miembros de la Guardia Nacional a su frontera norte. EE.UU., por su parte, se comprometió a frenar el tráfico de armas hacia México. El anuncio detiene, al menos por ahora, una guerra comercial que habría golpeado las economías de los tres países y disparado la inflación.

    Sin embargo, los aranceles del 10% sobre China siguen en pie y entrarán en vigor en breve. Trump ha amenazado con aumentarlos si Beijing no detiene el flujo de fentanilo a EE.UU., aunque China ya ha advertido que llevará el caso a la OMC y tomará represalias. En concreto, anunciaron aranceles recíprocos sobre petróleo, gas natural y carbón, si bien, en este último caso, el impacto es muy moderado, debido al poco volumen que comprende (la calidad del carbón importado sí es relevante pero puede suplirse a través de Australia)

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    En paralelo, Trump insinúa que la UE podría ser su próximo objetivo arancelario, mientras que el Reino Unido podría quedar exento. A nivel económico, las medidas originales habrían afectado casi la mitad de las importaciones estadounidenses, algo insostenible sin una expansión masiva de la producción local. Como medida de presión comercial es muy efectiva, pero el nuevo Secretario del Tesoro, Scott Bessent, tiene claro que no hay que llevarla a cabo:

    Los aranceles son inflacionarios y fortalecerían el dólar, lo que difícilmente sería un buen punto de partida para un renacimiento industrial en EE.UU […] El arma arancelaria siempre estará cargada y sobre la mesa, pero rara vez se disparará.

    — Scott Bessent

 
  • El PMI Manufacturero del ISM en EE.UU. sorprendió al alza en enero, alcanzando 50,9 desde un 49,2 revisado en diciembre, marcando la primera expansión del sector en más de dos años. Un dato aislado no hace tendencia, pero el cambio de ciclo es evidente: desde las elecciones, el rebote manufacturero ha sido notable. Los nuevos pedidos aceleraron con fuerza (55,1 vs 52,1), la producción salió de terreno contractivo (52,5 vs 49,9) y el empleo en el sector mostró una mejora significativa (50,3 vs 45,4), lo que sugiere que la reactivación está ganando tracción. Mientras tanto, las entregas de proveedores fueron algo más lentas (50,9 vs 50,1), señal de mayor actividad, y los inventarios siguieron cayendo (45,9 vs 48,4), lo que podría generar presión para un nuevo ciclo de reabastecimiento. Sin embargo, las presiones inflacionarias continúan en ascenso (54,9 vs 52,5), reflejando el impacto de ajustes contractuales para 2025. Acero, aluminio, cobre, productos alimentarios y gas natural registraron aumentos de precio, mientras que resinas plásticas y diésel mostraron caídas. El mercado manufacturero se mueve claramente en dirección contraria a la narrativa de recesión, aunque el riesgo sigue siendo la inflación en costes, que podría trasladarse a márgenes y precios finales si la tendencia se mantiene.

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    De hecho, las expectativas de inflación a 12 meses en EE.UU. han subido al 4.3%, el nivel más alto desde noviembre de 2023, marcando un incremento del 1.7% en los últimos tres meses, el mayor repunte desde febrero de 2020. Este dato supera ampliamente las previsiones del 3.3%, lo que sugiere que los consumidores perciben presiones inflacionarias más persistentes de lo anticipado.

    A largo plazo, la perspectiva tampoco mejora: las expectativas de inflación a 5-10 años han aumentado al 3.3%, el nivel más alto desde junio de 2008 y por encima del 3.2% esperado: la inflación sigue siendo una preocupación clave para los ciudadanos y productores y pone, de nuevo, a la Reserva Federal en una posición incómoda.

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  • El mercado del oro cerró 2024 con un nuevo récord de demanda total, alcanzando las 4.974 toneladas, impulsado por la fuerte acumulación de los bancos centrales y un renovado apetito por inversión. Por tercer año consecutivo, las compras oficiales superaron las 1.000 toneladas, con una aceleración notable en el cuarto trimestre (333t). La inversión privada también mostró fuerza, alcanzando un máximo de cuatro años con 1.180t (+25%), en gran parte debido a la estabilización de los flujos en ETFs de oro, algo que no ocurría desde 2020 tras tres años consecutivos de salidas. El mercado de lingotes y monedas se mantuvo en niveles similares a 2023 (1.186t), aunque con un cambio en la composición: mayor inversión en lingotes y menor en monedas. Por otro lado, la demanda tecnológica aportó al balance global, creciendo 7% interanual (+21t), impulsada por la expansión del sector de la inteligencia artificial. La joyería, sin embargo, fue el punto débil del mercado, con un desplome del 11% en volumen (1.877t), reflejo de consumidores que solo pudieron comprar en menores cantidades debido a los elevados precios.

    Los bancos centrales siguen comprando grandes cantidades de oro para complementar sus reservas, especialmente fuera de la OCDE. Después de la congelación de los activos rusos en el extranjero en 2022, que sirvió como aviso a navegantes, se ha producido un cambio de paradigma que pone un gran soporte en la demanda de oro.

    Y, por primera vez en los últimos tres años, empezamos a ver cómo el interés inversor en Occidente, que hasta ahora se había mantenido al margen (de hecho, había sido un obstáculo…) está regresando al mercado, resultando en flujos de entrada positivos a los ETF de oro.

    Para este año esperan fortaleza mantenida en compras de BBCC, renovado interés inversor (sobre todo en Occidente), apoyado en tipos reales negativos en muchos casos, y que continúe la debilidad en joyería.

 
  • Estados Unidos debe refinanciar este año una cantidad inmensa de deuda, cuyos vencimientos no ha sabido manejar bien, abusando de las emisiones a corto plazo bajo el mando de Yellen. El déficit sigue fuera de control, alcanzando 1.8T$ en 2024 (6.4% del PIB), lo que genera un coste anual de más de 1T$ solo en intereses. Con 9.2T$ en deuda gubernamental venciendo en 2025, el mercado se prepara para una ola masiva de refinanciación. El problema es simple: el gobierno sigue inundando el mercado con bonos. A medida que la oferta crece, los precios caen y los rendimientos suben. Este movimiento de los rendimientos reales muestra que el aumento de tasas no es solo un reflejo de la inflación, sino de un ajuste estructural en los mercados de deuda.

    El gran riesgo es que buena parte de esta deuda fue emitida en un entorno de tasas mucho más bajas. Ahora, con el coste del capital en niveles mucho más altos, la presión sobre el presupuesto federal será inmensa. Si el Tesoro sigue dependiendo de una base de compradores menos comprometida (como bancos y extranjeros), la volatilidad en los bonos podría aumentar aún más.

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