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Alantra: cuando el mercado castiga sin leer el balance

Alantra cotiza cerca de su balance ajustado. El mercado asigna valor casi nulo al negocio operativo. ¿Está descontando que nunca volverá a ganar dinero? Eso es mucho asumir.

Hay empresas que el mercado mete en el cajón de los “casos problemáticos” y se olvida de ellas. Alantra es una de esas. Cotiza lejos de sus máximos históricos, sus resultados recientes no invitan al optimismo y su cotización no despierta entusiasmo entre los analistas. Sin embargo, precisamente por eso merece atención. Porque una cosa es que una compañía esté atravesando el peor momento del ciclo y otra muy distinta es que su valor estructural haya desaparecido. Y en el caso de Alantra, esa distinción importa mucho.

Qué es Alantra y en qué nicho opera

Alantra es una firma española de servicios financieros especializada en tres grandes áreas: asesoramiento en banca de inversión, gestión de activos alternativos y servicios relacionados con mercados de capitales. Su foco histórico ha sido Europa y, dentro de Europa, las compañías small y mid cap, un segmento que requiere conocimiento específico, experiencia acumulada y una red de relaciones que no se construye de un día para otro.

No compite directamente con los grandes bancos de inversión globales. Su ventaja competitiva no está en el balance, sino en las personas, los equipos y el acceso a operaciones que los jugadores globales no cubren con la misma dedicación. Es, en esencia, un negocio de nicho con altas barreras de entrada relacionales e intelectuales.

El problema, y aquí está el núcleo de toda la historia, es que ese nicho es extremadamente cíclico.

Por qué Alantra ha vivido sus peores años recientes

Cuando los mercados funcionan —hay IPOs, fusiones, ampliaciones de capital y operaciones corporativas activas— Alantra gana mucho dinero. Cuando el mercado se congela, la actividad se seca casi por completo. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido durante los últimos dos años en Europa.

Las salidas a bolsa han desaparecido prácticamente del mapa. El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) se ha ralentizado de forma drástica. Y muchas compañías han optado por retirarse de bolsa en lugar de plantearse salir a ella. Todo lo que alimenta el negocio core de Alantra ha jugado en su contra al mismo tiempo.

Errores estratégicos propios que agravaron el ciclo

Al contexto de mercado se sumaron decisiones estratégicas que, con el dicho de la perspectiva, resultan discutibles. En los años previos, la compañía apostó por una expansión geográfica ambiciosa, abriendo equipos en distintas regiones dentro y fuera de Europa. La idea era capturar crecimiento futuro. El ciclo, sin embargo, se giró antes de que esas inversiones maduraran.

El resultado fue una estructura sobredimensionada para el nivel de actividad actual, con un coste fijo elevado en un negocio donde el principal gasto son las personas. Un cocktail peligroso cuando los ingresos caen y los compromisos de personal no.

La respuesta: ajuste y reorganización

La reacción de la compañía ha seguido el manual habitual en este tipo de situaciones: reducción de plantilla, eliminación de equipos que no funcionaban y reorganización interna para adaptar la estructura de costes a la realidad del mercado. Alantra ha reducido más de un 15% de su plantilla. No es una decisión agradable, pero sí necesaria.

El problema es que este proceso no es gratuito a corto plazo. Genera costes extraordinarios —indemnizaciones, bonus pendientes, acciones entregadas— que penalizan la cuenta de resultados justo en el momento en que los ingresos ya están deprimidos. Dos presiones negativas actuando simultáneamente.

Las tres patas del negocio y su situación actual

Investment Banking: el núcleo bajo presión máxima

La banca de inversión es el corazón del modelo de negocio de Alantra y también donde más se ha notado el impacto del ciclo. Sin IPOs, sin M&A activo y con los mercados de capitales en modo contención, esta división ha funcionado muy por debajo de su capacidad. No es una cuestión de pérdida de cuota de mercado ni de deterioro competitivo, sino pura parálisis del mercado que sirve.

NPLs y valoración de carteras: sin el catalizador esperado

Otro segmento que en teoría debería haber actuado como contrapeso cíclico tampoco lo ha hecho. El negocio de valoración y asesoramiento en carteras de créditos dudosos (NPLs) florece habitualmente tras crisis financieras profundas, cuando los bancos acumulan impagos y necesitan limpiar sus balances.

Pero la crisis reciente ha sido muy diferente a la de 2008. El exceso de liquidez inyectado en el sistema ha evitado una ola masiva de quiebras y los NPLs no han aflorado con la intensidad que muchos esperaban. El amortiguador no amortiguó.

Gestión de activos alternativos: valor latente con paciencia requerida

La tercera pata del grupo es la gestión de activos alternativos, donde Alantra opera fondos de private equity, hedge funds y vehículos de inversión especializados. Aquí la situación es más matizada.

Por un lado, la firma cuenta con gestoras con historial sólido y participaciones en vehículos que, a largo plazo, pueden generar valor significativo. Por otro, el sector del private equity atraviesa un momento delicado: pocos exits, valoraciones ajustándose a la baja y dificultad creciente para levantar nuevos fondos mientras los anteriores no se han desinvertido. Esto impacta directamente en el carry, una de las principales fuentes de rentabilidad estructural de este tipo de negocios.

La clave de la tesis: el balance como red de seguridad

Si el análisis operativo pinta un panorama gris, la clave de la tesis de inversión en Alantra no está en la foto actual del negocio. Está en el balance. Y aquí es donde la historia cambia de tono de forma relevante.

Alantra es una compañía sin deuda, con una posición de caja neta significativa y con inversiones financieras que, a precios contables, representan una parte muy relevante de su capitalización bursátil. Dicho de otro modo: una parte sustancial de lo que se paga por la acción en bolsa está respaldada por caja, depósitos e inversiones registradas a coste.

Más aún, algunas de esas inversiones están registradas a precios históricos que no reflejan su valor económico real. Participaciones en gestoras, coinversiones y activos financieros que, en un escenario de venta o monetización, podrían aflorar valor adicional que hoy el mercado ignora.

Suma de partes: lo que el mercado está descontando implícitamente

Cuando se realiza un ejercicio conservador de suma de partes —descontando minoritarios y ajustando por prudencia— se llega a una conclusión incómoda: a precios actuales, Alantra cotiza muy cerca del valor de su balance ajustado. Lo que implica que el mercado está asignando un valor prácticamente nulo al negocio operativo en sí mismo. Es decir, el precio actual descuenta implícitamente que la compañía no será capaz de volver a generar beneficios normalizados.

Ese supuesto es, precisamente, el corazón de la oportunidad o del riesgo, según cómo se lea.

¿Puede volver a ganar dinero? La discusión sobre el beneficio normalizado

Alantra es un negocio cíclico, no estructuralmente roto. En sus mejores momentos del ciclo ha sido capaz de generar más de 40 millones de euros de beneficio neto. Nadie sensato debería asumir que esos niveles son sostenibles año tras año, pero tampoco que el beneficio normalizado a medio plazo sea cero.

Incluso asumiendo cifras muy prudentes —alrededor de 30 millones de beneficio anual normalizado— y aplicando múltiplos conservadores para una empresa de este perfil, el valor implícito del negocio operativo sería significativo respecto a la cotización actual. La aritmética no exige demasiado optimismo para que la tesis tenga sentido.

El gran debate gira en torno al tiempo. La propia dirección ha reconocido que la normalización del negocio puede tardar dos o tres años. Eso implica paciencia, tolerancia a la frustración y aceptar que durante un período la acción puede no hacer nada, o incluso seguir generando decepciones trimestrales.

Qué hará Alantra con su caja: la pregunta sin respuesta clara

Una de las cuestiones más relevantes para el inversor es qué hará la compañía con su posición de caja. Las opciones son las de siempre: dividendos extraordinarios, recompras de acciones, nuevas adquisiciones o simplemente esperar a que aparezcan oportunidades en un entorno más favorable.

Hasta ahora, la dirección ha optado por la prudencia extrema. Desde fuera, esto se percibe en ocasiones como falta de visión o de ambición. Desde dentro, probablemente como disciplina en un negocio donde equivocarse en el timing puede ser muy costoso. Ninguna de las dos lecturas es del todo incorrecta.

El talón de Aquiles: la comunicación con el mercado

Donde hay bastante consenso entre inversores que siguen la compañía es en la debilidad de su comunicación corporativa. Alantra no ha sabido explicar bien su estrategia, ni gestionar adecuadamente las expectativas del mercado, ni poner en valor sus activos de forma convincente.

La rotación en el equipo de relaciones con inversores, la falta de claridad en ciertos mensajes y una comunicación poco cuidada contrastan con la imagen de firma sofisticada que proyecta en su actividad profesional. En un negocio basado en la confianza y la reputación, esa disonancia penaliza, y más de lo que a veces parece.

¿Para qué tipo de inversor tiene sentido Alantra?

Alantra no es una inversión obvia ni cómoda. No tiene la narrativa limpia que a muchos inversores les gusta. Es una apuesta estructurada sobre tres premisas: que el ciclo de servicios financieros en Europa se normalizará en los próximos años, que la estructura interna se ha ajustado lo suficiente para volver a ser rentable cuando el mercado reactive, y que el valor del balance ofrece una protección razonable frente a escenarios negativos adicionales.

No es una historia de crecimiento. Es una historia de recuperación y opcionalidad.

Para el inversor que entiende la ciclicidad de los negocios financieros, que acepta esperar y que valora la asimetría entre riesgo y retorno, Alantra puede tener sentido. Para quien busca visibilidad inmediata, narrativas claras o resultados trimestrales brillantes, probablemente no sea el lugar adecuado.

Como casi siempre en inversión, la clave no está en acertar el futuro exacto. Está en entender qué expectativas ya están descontadas en el precio. Y en el caso de Alantra, esas expectativas son sorprendentemente bajas.

Preguntas frecuentes sobre Alantra como inversión

¿Qué hace exactamente Alantra y en qué mercados opera?

Alantra es una firma española de servicios financieros especializada en banca de inversión, gestión de activos alternativos y asesoramiento en mercados de capitales. Opera principalmente en Europa, con foco en compañías del segmento small y mid cap, un nicho que requiere conocimiento específico y relaciones institucionales de largo recorrido.

La caída de la cotización de Alantra responde a una combinación de factores: el ciclo de mercado desfavorable en Europa —con escasas IPOs y M&A paralizado—, una expansión geográfica previa que resultó prematura, y los costes extraordinarios derivados del proceso de reestructuración interna que la compañía ha tenido que acometer.

Alantra cuenta con una posición de caja neta significativa y sin deuda financiera. Sus inversiones financieras, registradas en muchos casos a precios históricos por debajo de su valor real, representan una parte relevante de su capitalización bursátil actual. Eso implica que el riesgo a la baja tiene un suelo más visible que en otras compañías del sector.

La propia dirección de la compañía ha señalado que la normalización del negocio podría llevar entre dos y tres años. La recuperación depende en gran medida de que el ciclo de actividad corporativa en Europa se reactive: más operaciones de M&A, reactivación del mercado de IPOs y mayor fluidez en el levantamiento de nuevos fondos de private equity.

Depende del perfil del inversor. Alantra puede tener sentido para quienes entienden la ciclicidad de los negocios financieros, aceptan horizontes de inversión de varios años y valoran la asimetría entre riesgo y retorno cuando el precio descuenta expectativas muy bajas. No es adecuada para perfiles que buscan visibilidad a corto plazo o resultados trimestrales consistentes.

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