Preparar el CFA® trabajando a jornada completa es perfectamente posible. Lo hacen miles de personas cada año. Pero hay una diferencia enorme entre intentarlo y conseguirlo, y esa diferencia casi nunca tiene que ver con la inteligencia del candidato.
Tiene que ver con la organización.
Fuco —Francisco Parga, fundador de DBF Finance y referencia en habla hispana en preparación del CFA®— lo sabe de primera mano. Él mismo se sacó el CFA® trabajando en Big 4, estudiando solo, sin academia. Y reconoce sin tapujos que suspendió el nivel 2 por eso.
"Estoy seguro de que con un buen profesor no lo hubiera suspendido. El tiempo en Big 4 es la variable más importante, y perderlo en cosas que no son estudio efectivo te sale muy caro."
— Francisco Parga "Fuco" · Fundador DBF Finance
De esa experiencia nació la metodología que hoy aplica en DBF. Y de ahí viene también la metáfora que mejor lo resume: el Sherpa.
El problema real de preparar el CFA® por tu cuenta
El examen CFA® no es difícil porque el temario sea imposible. La complejidad técnica de cada área por separado es manejable. El problema es otro: es el volumen combinado con el tiempo.
Tres niveles. Aproximadamente 350 horas de estudio por nivel. La mayoría de los candidatos lo hacen mientras trabajan 40 o más horas semanales. Y la mayor parte del tiempo que "dedican al CFA®" no es estudio efectivo: es intentar orientarse en cientos de páginas de material oficial, perder tiempo en secciones que no son prioritarias, atascarse en un concepto técnico sin saber si merece la pena seguir o buscar ayuda.
Resultado: horas invertidas, rendimiento bajo, desgaste acumulado.
La metáfora del Sherpa
Subir el Everest sin guía es posible. Muy pocos lo han hecho. La mayoría de los alpinistas, por buenos que sean, necesitan a alguien que conozca el camino: qué ruta tomar, dónde están los tramos peligrosos, cuándo hay que ir rápido y cuándo hay que ir despacio, dónde acampar y cómo gestionar la energía.
El Sherpa no sube por ti. Tú sigues siendo el que hace el esfuerzo. Pero su conocimiento del terreno convierte cada hora que inviertes en algo mucho más eficiente.
Eso es exactamente lo que hace una buena preparación para el CFA®: no estudia por el candidato, sino que convierte cada hora disponible en estudio real.
Los tres pilares del método
Organización de alto rendimiento desde el primer día
El mayor error que comete quien prepara el CFA® solo es empezar a estudiar sin un plan cerrado. Abren los materiales, ven el volumen y empiezan por donde les parece lógico. Semanas después no saben bien dónde están ni si van al ritmo correcto. La metodología de DBF empieza de otra forma: desde el día uno, el candidato sabe exactamente qué estudia cada semana durante las próximas 33 semanas. Qué bloque, qué nivel de profundidad, qué partes son prioritarias y cuáles se pueden leer de forma más rápida. Eso elimina uno de los mayores ladrones de tiempo: la incertidumbre de no saber si estás enfocando bien el esfuerzo.
Más horas de estudio efectivo
Hay una diferencia enorme entre las horas que alguien dice que estudia y las horas que realmente estudia con concentración y resultado. El acompañamiento funciona como el entrenador en el deporte: no te hace el ejercicio, pero hace que rindas más cuando lo haces. Tener una clase programada para el viernes, saber que hay un ritmo de grupo que seguir y tener a quién preguntar cuando te atascas entre semana multiplica las horas de estudio real de manera consistente. Como dice Fuco: "Somos humanos. ¿Entrenas solo o hay un tío que te dice que le des más caña? Al final sacamos más horas y mejores."
Clases de alto rendimiento: menos tiempo, más aprendizaje
El temario del CFA® tiene partes densas y partes que parecen densas pero no lo son. Una de las habilidades más valiosas de un buen profesor es saber distinguirlas y enseñarlas en consecuencia. Lo que alguien podría tardar 7 horas en leer y asimilar solo, con una clase bien preparada puede quedar claro en 3. No porque el profesor acelere sin más, sino porque sabe exactamente dónde está la dificultad real, qué tipo de preguntas suelen salir en el examen sobre ese bloque y qué ejemplos hacen que el concepto encaje. No es magia: es la diferencia entre años de experiencia explicando lo mismo a perfiles similares, y alguien que lo está leyendo por primera vez.
Por qué la base de LWS da ventaja en el CFA®
El CFA® cubre un espectro amplio, pero hay bloques donde llegar con base previa marca una diferencia muy tangible.
- → Si has trabajado el análisis de EEFF en el Programa AyM de LWS —balance, cuenta de resultados, cash flow, normalización, modelización— llegas al bloque de contabilidad del CFA® con una ventaja real. No partes de cero. Reconoces la lógica detrás de los conceptos y puedes ir más rápido en las partes básicas para dedicar el tiempo a lo que es genuinamente nuevo.
- → El CFA® incluye un bloque completo de opciones, futuros, forwards y swaps. Si ya tienes formación en opciones financieras —como la del Programa de Especialización en Opciones Financieras de LWS— ese bloque no solo no asusta, sino que puede convertirse en uno de tus puntos fuertes en el examen.
La formación que ya tienes no reemplaza la preparación específica del CFA®. Pero sí reduce significativamente el tiempo que necesitas para llegar al nivel que exige el examen.
El nivel de inglés: la barrera que no es tan alta
Uno de los frenos más habituales para empezar el CFA® es el idioma. El examen es en inglés. Los materiales son en inglés. Pero los niveles 1 y 2 son tipo test —no hay que redactar ni expresarse oralmente—, lo que reduce la barrera de forma considerable.
Con un B1-B2 se puede empezar. La recomendación de Fuco para quien está por debajo es clara: provisiona el primer mes no como estudio del temario, sino como inmersión en vocabulario financiero en inglés. El propio CFA® se convierte en la mejor excusa para mejorar el inglés técnico que cualquier profesional financiero necesita tarde o temprano.
Por dónde empezar
Si estás valorando si el CFA® es el siguiente paso, hay una forma de comprobarlo sin comprometerte con nada: el curso gratuito de CFA® I de DBF Finance.
Es el mejor termómetro para saber si el estilo del temario, el tipo de conceptos y el nivel de exigencia encajan con lo que estás buscando. Sin coste, sin matrícula, sin presión.
Si después de probarlo quieres ir a por ello con toda la estructura y el acompañamiento, el CFA® 1 Integral de DBF Finance incluye clases en directo los viernes, materiales estructurados y acceso al equipo docente para resolver dudas entre sesiones.
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